Hacia una diabetes tipo 1 sin insulina: los nuevos tratamientos que pueden frenar la enfermedad | Sociedad
Samuel tenía cuatro años cuando, en noviembre de 2012, empezó a comportarse de forma diferente. No paraba quieto, adelgazó y tenía sed todo el día. “Podía beberse una botella grande de agua de un trago. Bebía tanto que empezó a orinarse en la cama”, recuerda su madre, María Rego. Dos meses más tarde, el niño fue hospitalizado. Tras muchas noches en vela y varias visitas al pediatra, un resultado de 400 en las pruebas de glucosa —lo normal es entre 70 y 120— reveló lo que estaba ocurriendo. “El niño tenía diabetes tipo 1. Por fin lo entendimos todo, pero…
