El caserón en el que se diseccionó en público a un exministro quiere ser museo nacional | Ciencia
Fue posiblemente la clase de anatomía más asombrosa de la historia. El 11 de noviembre de 1908, el catedrático Alejandro San Martín —un célebre cirujano que acababa de ser ministro de Instrucción Pública— acudió a dar su última lección en la Facultad de Medicina de Madrid. Lo insólito de aquella mañana de miércoles es que San Martín, de 61 años, estaba muerto desde el día anterior. En su testamento había ordenado que su cadáver, envuelto en su toga académica, fuese llevado en un carro fúnebre de dos caballos a la sala de disección, para que sus alumnos pudieran seguir aprendiendo…
