Israel, ante los tribunales internacionales | Opinión
La historia es prolífica en ironías crueles, que convierten a las víctimas en verdugos, a los oprimidos en opresores y a los antifascistas en fascistas, unas metamorfosis perturbadoras que no suelen aceptar de buen grado quienes las sufren, pues ven atacada su buena conciencia y destruida el aura angélica de la condición inicial bajo la que han actuado siempre. Ahora pesa sobre Israel, país fundado por las víctimas del genocidio más característico del siglo XX, la sospecha de que puede haber cometido crímenes como los que le otorgaron una merecida legitimidad en sus aspiraciones de una patria segura donde vivir…
