El Gobierno equipara el tabaco calentado al convencional y prohíbe aromatizantes | Sociedad

Un usuario de un dispositivo de tabaco calentado Iqos, de Philip Morris.
Un usuario de un dispositivo de tabaco calentado Iqos, de Philip Morris.Reuters

El tabaco calentado se regirá a partir de ahora con la misma regulación que el convencional. Es una forma de fumar poco extendida en España, donde solo se comercializan los dispositivos Iqos de Phillip Morris, y que hasta ahora gozaba de una normativa más laxa. Un real decreto aprobado este martes por el Consejo de Ministros prohíbe que contenga aromas y obliga a que en el etiquetado figuren las advertencias de que es perjudicial para la salud.

El Gobierno traspone así una normativa de la Unión Europea de junio y que entrará en vigor tres meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), previsiblemente, el miércoles. Los fabricantes de estos dispositivos no podrán a partir de ese momento vender tabaco calentado con aromatizantes en alguno de sus componentes (como filtros, papeles para fumar, envases o cápsulas), o cualquier otra técnica que permita modificar el olor o sabor de los productos del tabaco, o intensificar el humo.

Sus envases, como sucede con las cajas de cigarrillos, deberán incluir imágenes que muestren las posibles consecuencias del tabaco, además del siguiente mensaje informativo: “El humo del tabaco contiene más de 70 sustancias cancerígenas”.

Es una normativa que solo se aplica al tabaco calentado, y no a otras nuevas formas de fumar, como pueden ser los vapeadores, que a pesar de contener nicotina en muchos casos, no son propiamente productos del tabaco. El Ministerio de Sanidad está estudiando endurecer la normativa también para estos dispositivos que, a diferencia del tabaco, pueden ser vendidos en cualquier comercio. También pueden ser promocionados en festivales o por influenciadores en las redes sociales.

Todo esto está poniendo de moda el vapeo entre los jóvenes y los adolescentes. La última Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (Estudes), publicada en 2022, indica que el 44% de los adolescentes de entre 14 y 18 años había probado estos cigarrillos electrónicos, lo que supone más del doble que en 2016. Los expertos advierten de que este tipo de dispositivos se está convirtiendo en una puerta de entrada para el tabaco.

Son mucho más populares que el tabaco calentado que ahora se regula, que, a diferencia de estos, no emite humo ni aerosoles. Consiste en unos dispositivos que calientan tabaco prensado y empapado en propilenglicol y glicerina. El fumador inhala el resultado de este calentamiento.

Un informe publicado en 2022 por el Ministerio de Sanidad indicaba que, al ser un producto relativamente novedoso, todavía no están claras sus implicaciones en la salud. Pero contiene sustancias claramente dañinas y adictivas, como la nicotina, “lo que conlleva un elevado riesgo de padecer enfermedades derivadas del consumo de tabaco”.