Insectos agotados, pájaros insomnes, ranas sin sexo: así afectan las luces de Navidad a los animales | Clima y Medio Ambiente

Los animales se quedan atrás en la carrera navideña por ver quién ilumina más su ciudad. Su ecosistema se altera y sus ritmos de vida pueden verse afectados. Un equipo de investigación con expertos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Estación Biológica de Doñana y el Instituto de Ciencias del Mar ―todos del CSIC― ha comprobado a través de imágenes satélite, entre 2014 y 2019, cómo las grandes festividades de las diferentes sociedades humanas alteran los patrones de contaminación lumínica a escala global. Este estudio, publicado en la revista People and Nature, demuestra que se produce un pico de esta polución durante la Navidad en los países donde se practica la religión cristiana, en el Año Nuevo Chino, en el Ramadán musulmán y en el Diwali hindú. Con el alumbrado artificial se transforma el paisaje nocturno y aumenta la intensidad de la luz que, sumada a las grandes concentraciones de personas, incrementa la contaminación lumínica, que ya se ha estudiado que afecta a las especies.

A la reciente competición entre varias ciudades de España por el mejor encendido navideño, se suman cada año más autoridades municipales. En la Puerta del Sol de Vigo, el alcalde, Abel Caballero, inauguró el 24 de noviembre la Navidad con un total de 11,5 millones de bombillas led. El tamaño del árbol, el número de luces y la cantidad de adornos protagonizan el campeonato, pero la contaminación lumínica se cuela entre la magia de la Navidad.

El astrofísico Alejandro Sánchez de Miguel aclara que no existe un lugar en el Mediterráneo que se libre de la polución lumínica difusa durante todo el año. Asegura que esta se aprecia hasta a 400 kilómetros de distancia. “Desde Cabo de Gata se ve Argel y desde Madrid, los Pirineos”. Por esta razón, el halo del gran árbol de Navidad de Murcia, que llega a los 1.000 metros de altura, no solo impacta en la ciudad, alcanza las zonas rurales donde habitan más especies.

La mayor parte de los seres vivos, incluidos los humanos, se regulan por los ritmos circadianos, los ciclos del día y la noche. La alteración artificial de los niveles de luz tiene efectos sobre el descanso, la comunicación, la reproducción, el comportamiento y la depredación. Así lo aseguran desde la ONG de conservación de la naturaleza SEO/BirdLife, que pide a los ayuntamientos frenar esta carrera en la que no se ha estudiado el impacto en el ecosistema.

Los expertos se muestran más preocupados desde que se realizan espectáculos navideños en zonas verdes, en un contexto de emergencia climática y pérdida de biodiversidad. Este año se han programado funciones de este tipo en lugares como el parque Torre Girona de Barcelona, el Jardín Botánico Palmetum de Santa Cruz de Tenerife, el mirador de Artxanda en Bilbao o el parque Enrique Tierno Galván de Madrid. “Todos ellos son entornos públicos que sirven de refugio a muchas especies de fauna silvestre dentro de la trama urbana”, insisten desde SEO/BirdLife.

En Vigo este año se han decorado 2.308 árboles. “Es bastante probable que alguno de ellos sirva como dormidero invernal de gorriones, lavanderas y otras aves para las que será difícil encontrar un lugar alternativo de descanso durante estos dos meses”, explican desde la ONG.

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El real decreto de eficiencia energética en instalaciones de alumbrado exterior, que entró en vigor en 2008, especifica el tipo de luces navideñas que deben utilizarse, con bombillas de bajo consumo y alta eficiencia energética, pero no aclara el número total de cortinas luminiscentes que pueden adornar la vía pública. Esto, a veces, deriva en un exceso. Además, la ley de Evaluación Ambiental de 2013 resguarda los espacios protegidos RED Natura 2000 de la contaminación directa e indirecta. Aún así, las aves migratorias se ven afectadas por la contaminación lumínica hasta a 250 kilómetros de distancia, según Sánchez de Miguel.

El biólogo Airam Rodríguez explica que las luces blancas y azules, típicas del decorado con iluminación led, tienen un efecto más perjudicial en las especies que la tradicional bombilla anaranjada. “Emiten una parte del espectro luminoso a la que la mayoría de los seres vivos son más sensibles”. El color azul, además, impide la correcta segregación de melatonina, la hormona del sueño, que afecta a animales y humanos, y puede resentir su sistema inmunológico. El impacto de la contaminación lumínica durante todo el año, agravada en estas fechas navideñas, repercute en el ecosistema de la mayoría de seres vivos.

Afectación en aves

La coordinadora del Programa de Biodiversidad Urbana de SEO/BirdLife, Beatriz Sánchez, insiste en que la iluminación, el montaje, la acumulación de visitantes y el ruido de los espectáculos de Navidad, que también son sonoros, pueden causar perturbaciones en los pájaros. “Tienen que buscar otro sitio alejado donde poder dormir, con el consiguiente gasto energético”, añade.

La contaminación lumínica resulta perjudicial para las aves durante todo el año. Sánchez recuerda la muerte de miles de pájaros migratorios cada año, cuando se desorientan a consecuencia de la iluminación del monumento en memoria de las víctimas del ataque terrorista a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Aunque en estas fechas navideñas las aves no suelen migrar, también se pueden desubicar al ser desplazadas de su entorno habitual.

Las crías de las pardelas marinas se desorientan en sus primeros vuelos hacia el mar. “Piensan que van siguiendo el sol, pero acaban en tierra”, insiste Sánchez. Entre el 20 de octubre y el 10 de noviembre murieron en Tenerife 3.200 polluelos, que nacen en ese periodo, a consecuencia de las luces del puerto, según Rodríguez. Este periodo invernal no es la causa de esos fallecimientos, pero el nacimiento de las crías sí coincide con el montaje del alumbrado en algunas ciudades.

El espectáculo realizado en el Palmetum de Santa Cruz de Tenerife, cuenta Rodríguez, puede afectar a las aves marinas, si atrae a individuos adultos: “No es lo mismo perder una cría que una especie longeva. Los adultos son reproductores y se emparejan de por vida, por tanto, si uno se muere, se rompe la dinámica poblacional”. Matiza que estos acontecimientos ocurren de forma más esporádica, y se asocian al mal tiempo.

El paíño de Madeira y la pardela chica, que nidifican en invierno en sitios de costa, también pueden ser perjudicados por la contaminación lumínica. Las aves cantoras, aclara Rodríguez, comienzan antes a piar porque piensan que ya amanece, o, por el contrario, con la contaminación sonora, que puede ser el ruido de la gente y los villancicos, cambian su horario de canto y varían el tono para ser audibles. “Esto repercute en una alteración para buscar pareja, marcar territorialidad o dominancia”, especifica Rodríguez.

Perjuicio en mamíferos

Alrededor del 60% de los mamíferos son nocturnos. Por ello, la polución lumínica repercute en su actividad diaria, como puede ser la depredación. Mientras, los diurnos ven alterado su sueño, según explica el astrofísico Sánchez de Miguel. Algunos tipos de murciélago cambian sus hábitos de caza y empiezan a rondar las zonas iluminadas que atraen a los insectos. Pueden comer más a corto plazo, pero en un futuro supondrá un problema si se esquilman los invertebrados.

Daño en insectos

Los insectos son atraídos por las luces y dejan de polinizar. “Incluso, pueden morir por agotamiento”, explica Rodríguez. El tiempo que dedican a dar vueltas alrededor de la bombilla, no lo emplean en hacer sus funciones vitales. La cantidad de semillas en zonas iluminadas es inferior a la encontrada en lugares que se mantienen oscuros. “Los polinizadores diurnos tienen menos cantidad de néctar para vivir, si los nocturnos no hacen su trabajo”, concluye Sánchez de Miguel.

La luz artificial puede, además, alterar el comportamiento de los insectos diurnos porque activan su periodo de actividad durante más tiempo. En los lugares donde abundan las enfermedades de la fiebre del Nilo o la malaria, transmitidas por mosquitos, se disparan los casos al poner iluminación nocturna permanente, según recuerda el astrofísico.

Impacto en anfibios

Algunas especies de ranas también se ven perjudicadas por la alteración de la luz y se muestran menos selectivas a la hora de escoger pareja. Incluso, interrumpen su actividad reproductiva si hay claridad en la noche. Por otra parte, “en Australia, el sapo de caña, que es una especie invasora, se beneficia de la iluminación para cazar invertebrados”, explica Rodríguez.

Otra Navidad es posible

“Aunque el alumbrado navideño no causa declives poblacionales, ocasiona impactos individuales y altera las comunidades y su calidad de vida”, insiste el biólogo. Aumenta los niveles de contaminación lumínica que ya afectan a las especies a lo largo de todo el año. Por ello, Sánchez de Miguel considera importante abandonar esta competición de bombillas y optar por ornamentos más naturales como pueden ser las figuras decorativas, que ya son tendencia en Europa. El astrofísico no ve la necesidad de “poner un armatroste de aluminio” para representar un árbol y lamenta la pérdida de la tradicional conexión de la Navidad con los astros y la naturaleza: “Si los Reyes Magos tuvieran que encontrar ahora la estrella, sería imposible”.

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