Demasiados años a la cola de Europa: España tiene un problema con la pobreza infantil | Sociedad
Rosa duerme con su hijo de 10 años en un sofá prestado, en un salón prestado, bajo un techo prestado. En esta historia es prestado hasta el nombre, porque ella prefiere no dar el suyo. Quiere proteger a su niño, evitar que se entere. Aunque no hay forma de impedir que un crío de esa edad se dé cuenta de que no es normal vivir en el salón de un amigo. Por mucho que su madre le ahorre detalles y le ponga su mejor cara. Por mucho que él pase las horas jugando, contento por tener a un amigo cerca.…
