Viajes literarios, humo de la memoria | Cultura
Lo mejor de cualquier viaje literario es ese momento en que uno decide dejar atrás la rutina de todos los días y manda por delante previamente su alma a ese país, a esa ciudad que ha elegido como destino. Uno debe llevar un equipaje sucinto, llenar con lo necesario una pequeña maleta o una mochila y acariciarla como a una perra que te va a seguir a todas partes con una fidelidad absoluta. El hecho de preparar la maleta para viajar es uno de los actos más felices de la vida, solo comparable al hecho de regresar a casa para…
