Una vida investigando la leucemia… y la leucemia entró en casa | Sociedad
María Luisa Toribio fue “una niña de Félix Rodríguez de la Fuente”. El amor a los animales y a la naturaleza que le contagió el ambientalista le llevó a cursar Biología, aunque más tarde su carrera derivó a los linfocitos T humanos. Fue por culpa de José Ramón Regueiro, su marido: un viaje a un congreso de inmunología ―él es catedrático de la materia en la Universidad Complutense de Madrid― le llevó a interesarse por cómo se formaba este sistema de defensa contra virus y otros patógenos. Y, de ahí, pasó a estudiar la leucemia, el cáncer de estas mismas…
