sábado, julio 13

Mickey Mouse es libre al fin (del ‘copyright’) | Cultura

Cuentan los encargados del archivo de Disney que en 1930 un hombre esperó a Walt Disney afuera de un hotel de Los Ángeles para hacerle una propuesta. El sujeto estaba dispuesto a ofrecerle 300 dólares en efectivo para que le permitiese reproducir un dibujo suyo en las tapas de unos cuadernos. La caricatura que le interesaba era la de un ratón que había aparecido un par de años antes en el cortometraje de animación Steamboat Willie, dirigido por Disney y Ub Iwerks. Disney, un poco corto de liquidez entonces, dijo sí allí mismo. Fue el inicio de la explotación de Mickey Mouse, un personaje que ha aparecido en infinidad de productos a lo largo de varias generaciones. Desde este 1 de enero, el roedor más famoso del mundo es libre.

Mickey Mouse pierde este 2024 la protección de los derechos de autor en Estados Unidos. La primera versión moderna de la caricatura, que debutó en aquel corto de Disney y Iwerks, donde el ratón pilota un barco de vapor y silba un tema de 1910, aparece en la lista de obras que pasan al dominio público. Esta selección anual, conocida como el Public Domain Day, es recopilada por Jennifer Jenkins, una experta en la materia de la universidad de Duke. La generación que se libera este enero después de 95 años de derechos es especialmente potente.

Son obras, películas y canciones publicadas en 1928 (y algunas grabaciones sonoras de 1923). Junto a Mickey aparecen también El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence; Orlando, de Virginia Woolf, o La ópera de los tres centavos, de Bertolt Brecht, entre otras. Figuran películas de Buster Keaton, Charlie Chaplin, la última cinta muda que rodó Harold Lloyd y La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer, considerada una de las obras maestras tempranas del cine.

Steamboat Willie fue la tercera obra en la que aparecían Mickey y Minnie, pero fue la primera que se exhibió públicamente. Otro de aquellos cortos es Plane Crazy. Disney, según explicó él mismo, se inspiró en actuaciones de estrellas de la época como Douglas Fairbanks y Charlie Chaplin para moldear al ratón. El título del corto lo tomó prestado de Steamboat Bill, una película de Buster Keaton (que lleva 67 años en el dominio público).

El ratón ocupa el puesto más destacado entre los productos culturales que se liberan de los derechos de autor en 2024 en EE UU. Sobre todo por la batalla por los derechos de autor que la compañía Disney ha mantenido en los tribunales en las últimas décadas para exprimir los beneficios que le permite el copyright para su universo creativo. “Disney lo que ha hecho siempre es reutilizar el dominio público para volverlo a encerrar”, afirma Ignasi Labastida, uno de los líderes de la organización Creative Commons, dedicada a promover el acceso y el intercambio de cultura.

Un ejemplo es la versión de 2016 de El libro de la selva, una película que se desprende de la original de 1957 y esta, a su vez, de una colección de relatos de Rudyard Kipling que perdió el copyright en 2011. Lo mismo pasa con Frozen, inspirada en un cuento de Hans Christian Andersen; Fantasía, que bebe de un poema de Goethe, o El rey león, inspirada en Hamlet, de Shakespeare. Por no hablar de La sirenita, La cenicienta o Pinocho. “Al hacer una obra derivada, esta genera nuevos derechos, pero ahora queda claro que estos no pueden alargarse de forma infinita”, indica Labastida.

Libreta de 1930 con Mickey Mouse por primera vez como producto de mercadotecnia en Estados Unidos.
Libreta de 1930 con Mickey Mouse por primera vez como producto de mercadotecnia en Estados Unidos.Luis Pablo Beauregard

Disney no solo usa grandes obras literarias como fuente creativa. Es también uno de los actores más activos en la defensa de los derechos de sus creaciones. “Su papel ha sido crítico en la batalla de los lobbies que extendieron las protecciones del copyright en 1976 y después en 1998″, escribe el autor de ciencia ficción y activista digital Cory Doctorow. La norma aprobada en el Congreso en 1998, propuesta por el cantante Sonny Bono, convertido en legislador, congeló por 20 años el paso de obras al dominio público, fijando en 95 años el periodo de derechos. Hay algunos expertos que llaman a esta ley la Mickey Mouse Act, aunque esto puede llegar a ser exagerado según Jenkins (porque hubo otros actores que presionaron por su aprobación).

Con esta ley, Mickey Mouse ganó tiempo bajo el cobijo del copyright. Lo pierde ahora, pero únicamente en Estados Unidos. “2024 es un año simbólico”, escribe Jenkins. “El triángulo amoroso entre Mickey, Disney y el dominio público está a punto de evolucionar y quizá hasta se resuelva en tiempo real”, añade la especialista. En la Unión Europea las leyes contemplan el vencimiento 70 años después de la muerte del creador de la obra. En España son 10 años más. Por esto habrá que esperar hasta 2036 y 2046 para ver liberadas en Europa las creaciones de Walt Disney.

Desde este año, la gente podrá usar libremente al ratón en EE UU. Sin embargo, en una materia tan controvertida como el copyright hay algunas condiciones. Quien lo desee podrá usar el dibujo de Steamboat Willie para copiarlo, compartirlo, adaptarlo o hacerle añadidos. Pero sigue siendo una marca comercial, por lo que no se puede emplear para que el producto de un tercero esté vinculado a Disney.

“Las versiones más modernas de Mickey no se han visto afectadas por la expiración del copyright de Steamboat Willie, y Mickey seguirá teniendo el papel de embajador global para nuestra compañía y en nuestra narrativa, los parques de atracciones y en nuestras mercancías”, ha afirmado la compañía en un comunicado a la agencia Associated Press. Esto quiere decir que las versiones de los roedores que aparecen en Fantasía o en las sucesivas series de televisión que ha desarrollado la cadena siguen teniendo derechos de autor. La empresa asegura que “trabajará para impedir que haya confusión por el uso no autorizado de Mickey y otros icónicos personajes”.

La tierra de nunca jamás

Además de Mickey, otro querido personaje de infancia hace su debut en el Public Domain Day. Se trata de Peter Pan, el niño que se niega a crecer en la tierra de nunca jamás. Fue creado por el escocés J. M. Barrie y su caso ayuda a entender lo caprichosa y problemática que puede ser la materia de derechos de autor en un mundo global. La obra pierde su protección en Estados Unidos en 2024, a pesar de que la obra teatral se interpreta desde 1904 y la novela apareció en 1911.

Peter Pan aparece ahora en la lista porque fue publicada por primera vez completa en 1928. En el Reino Unido, no obstante, la historia es muy diferente. Poco después del estreno de la obra, Barrie regaló los derechos al hospital infantil Great Ormon Street. Desde entonces es la principal forma de financiación del centro, que cobra los royalties de los libros, películas y piezas teatrales de la obra original.

Los derechos se extinguían en 1987, pero el entonces primer ministro, James Callaghan, propuso una norma para extender a perpetuidad la protección de la novela. Con la armonización de leyes que trajo la UE, Peter Pan se convirtió en un problema. Así que el resto de Europa adoptó los 70 años desde la muerte de Barrie, mientras que en el Reino Unido el hospital sigue siendo el beneficiado.

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