Wael Dahdouh, el periodista de Al Jazeera convertido en símbolo de la resistencia en Gaza tras perder a su familia | Internacional

Después de más de 100 días cubriendo la ofensiva militar de Israel en Gaza, el veterano periodista palestino Wael Dahdouh, jefe de la oficina local de la cadena qatarí Al Jazeera, abandonó el martes la Franja por el paso fronterizo de Rafah con Egipto para recibir tratamiento médico a Qatar. El reportero, que fue herido en un ataque israelí en diciembre, se ha erigido estos meses en una referencia periodística del mundo árabe. Su calvario personal lo ha convertido, a sus 53 años, en símbolo y reflejo del sufrimiento y la tenacidad de los periodistas gazatíes y del resto de la población del enclave palestino.

“Antes de los tres últimos meses, y también durante estos, Wael Dahdouh, junto con muchos de nuestros periodistas, ha sido un icono de la actitud de los palestinos frente a una campaña genocida contra ellos, contra sus voces, contra su presencia y contra su mera existencia”, señala Anan Quzmar, miembro del Sindicato de Periodistas de Palestina afincado en la ciudad de Tulkarem, en la Cisjordania ocupada.

Nacido en 1970 en una familia acomodada de Ciudad de Gaza, Dahdouh se inició en el periodismo como reportero para medios locales antes de dar el salto en 2004 a Al Jazeera, informando bajo el hermético bloqueo de Gaza y cuatro devastadoras campañas militares israelíes previas, según información de la cadena. Durante su juventud, Dahdouh pasó siete años encarcelado por las autoridades israelíes, que lo arrestaron cuando estaba en el instituto por participar en la primera Intifada (1987-1993). Quiso estudiar Medicina en el extranjero, pero la negativa de Israel le llevó a enfocarse en el periodismo.

Durante estos tres meses, Dahdouh ha puesto voz a la atroz cotidianidad en Gaza. En octubre, un ataque israelí en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja, impactó en la casa donde se alojaba su familia y mató a su esposa, de 44 años, a dos de sus hijos, de 7 y 15 años, y a un nieto que no había cumplido dos meses, según informó Al Jazeera. Como tantas otras personas que se encontraban en Nuseirat, la familia de Dahdouh había buscado refugio allí después de marcharse de su casa en Ciudad de Gaza siguiendo las órdenes del ejército de Israel de abandonar el norte de la Franja. Otros cuatro hijos del periodista, que estaba en un directo cuando recibió la noticia, resultaron heridos, y uno de ellos tuvo que ser intervenido de urgencia. El ataque mató a ocho miembros más del círculo familiar de Dahdouh, que tras la tragedia declaró que esa era “la zona segura de la que hablaba el ejército de ocupación”.

A mediados de diciembre, Dahdouh y el cámara Samer Abu Daqqa, un periodista belga-palestino que también trabajaba para Al Jazeera, fueron heridos por un misil israelí que se cree que fue lanzado desde un dron, según informó el Comité para la Protección de los Periodistas, una organización con sede en EE UU. Ambos cubrían los daños de un ataque israelí previo en una escuela de la ONU en Jan Yunis, al sur de Gaza, que albergaba a desplazados internos. Al Jazeera aseguró que Abu Daqqa, que falleció poco después, no pudo ser inmediatamente evacuado de la zona porque fuerzas israelíes habían rodeado el lugar e impedido el acceso rápido de médicos para atender a los heridos. Fue entonces cuando Dahdouh fue alcanzado por metralla en la mano derecha y en la cintura.

A principios de enero, otro ataque aéreo israelí contra un vehículo en Jan Yunis mató a otro hijo de Dahdouh, Hamza, como él periodista de Al Jazeera. El ataque también acabó con la vida del videógrafo Mostafa Thuraya, que colaboraba con medios extranjeros como la agencia AFP. El ejército israelí ofreció diversas (y contradictorias) versiones sobre el motivo del ataque, y llegó a acusar a los reporteros de pertenecer a dos grupos armados palestinos. Familiares, compañeros de profesión y grupos de defensa de la libertad de prensa rechazaron el relato israelí. Y Al Jazeera afirmó que los dos periodistas asesinados conducían hacia casa después de haber cubierto los efectos de un ataque aéreo cuando su vehículo fue alcanzado.

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El corresponsal de Al Jazeera Wael al Dahdouh es atendido en un hospital de Gaza tras resultar herido durante un ataque israelí el 15 de diciembre.
El corresponsal de Al Jazeera Wael al Dahdouh es atendido en un hospital de Gaza tras resultar herido durante un ataque israelí el 15 de diciembre.– (AFP)

A pesar de los golpes del ejército israelí, Dahdouh continuó con su trabajo para retratar la desoladora situación en la Franja. Tras dirigir en octubre la oración en el funeral de varios familiares, el reportero dijo que su “deber” era regresar al trabajo lo antes posible. “Como pueden ver, los bombardeos continúan”, se justificó. Después del asesinato de su hijo Hamza, Dahdouh reconoció a la cadena estadounidense NBC que “el coste es muy alto”, pero añadió que dejar su trabajo en plena crisis humanitaria “definitivamente no es una opción”.

“Dahdouh ha sido atacado personalmente, su familia ha sido atacada y asesinada y, pese a todo ello, ha seguido informando, lo que le convirtió en un objetivo en primer lugar”, constata Quzmar, del sindicato de periodistas palestino. “Habló en nombre de todos los palestinos, no solo de los periodistas, cuando dijo que están siendo asesinados dos veces: una por las bombas, y la otra por el silencio y la complicidad [exterior] con el genocidio contra la población de Gaza”, agrega.

Desde el inicio de la ofensiva militar israelí sobre Gaza y hasta el jueves, el Comité para la Protección de los Periodistas había documentado de forma preliminar el asesinato de al menos 76 trabajadores de medios y periodistas palestinos. La organización ha apuntado que las 10 primeras semanas de la escalada del conflicto en curso fue además el periodo más mortífero para los periodistas desde que empezaron a recopilar estos datos en 1992.

El ejército israelí tiene un dilatado historial de asesinatos de periodistas que quedan sin investigar, o cuyas investigaciones no se hacen públicas. El Comité para la Protección de los Periodistas había documentado antes de la ofensiva al menos 20 casos de reporteros asesinados por el ejército israelí por los que nadie rindió cuentas. Uno de los casos que más indignación causó fue el asesinato de la veterana periodista de Al Jazeera Shireen Abu Akleh, que murió en 2022 por disparos de fuerzas israelíes mientras cubría una incursión militar en la Cisjordania ocupada. Su muerte generó una gran conmoción y fue seguida por uno de los funerales más largos y concurridos de la historia de Palestina.

Una vez en Egipto, tras salir de Gaza por el paso fronterizo de Rafah, Dahdouh declaró a la cadena egipcia Al Qahera News que tiene la intención de volver a trabajar una vez haya recibido tratamiento médico en Qatar. “Si dios quiere, todos los esfuerzos culminarán en la restitución de los derechos del pueblo palestino, y en el final de estas guerras y de este sufrimiento”, deslizó.

War Israel Gaza
Wael al Dahdouh lleva en brazos el cadáver de uno de sus hijos fallecido junto a su esposa y otra de sus hijas durante un bombardeo israelí en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, el 25 de octubre. MAJDI FATHI (AFP)

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